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Responsabilidad integral

ByBen Schneider - 10 / 12 / 2010

Tradicionalmente, las empresas exigen a sus ejecutivos cumplir eficientemente con su trabajo. Esto presupone satisfacer a sus clientes y generar resultados financieros positivos para la compañía. Pero hay una fuerte tendencia que presiona a las organizaciones a exigir mucho más de ellos. Ya en ciertos sectores, y en otros muy pronto, los ejecutivos deberán responder no solo por los procesos internos de producción y gestión y cómo estos se ajustan a los estándares requeridos, sino además porque los proveedores y demás “stakeholders” den la talla.

El impacto del accionar de la empresa en la sociedad tienen muchas ramificaciones. En lo laboral, por ejemplo, exigir a quienes fabrican los insumos que respeten los derechos de sus trabajadores; en lo ambiental, si los procesos utilizados a lo largo de la cadena productiva son amigables con el medio ambiente; y del lado del consumidor, vigilar que los productos sean saludables y generen un impacto positivo en sus vidas.

Rosabeth Moss, catedrática de Estrategia e Innovación de la Universidad de Harvard, advierte sobre esta tendencia y anuncia que los procesos productivos secuenciales, donde cada grupo se encarga solo de su proceso en la cadena de producción, sin responsabilidad por lo que se hizo en el proceso anterior ni en el que se hará después, ha quedado obsoleto; para pasar ahora a un proceso denominado “círculos de influencia”, donde proveedores y distribuidores comparten la responsabilidad con todos los colaboradores de la firma.

Así las cosas, vender una taza de café no será nada fácil. Los responsables deberán verificar dónde fue cultivado, qué condiciones laborales se practican en el campo, qué tipo de pesticida utilizan. Si la taza fuera de cartón, si está hecha de material reciclado y mucho más. El reto de la gerencia será desarrollar las métricas necesarias para hacer seguimiento a procesos mucho más complejos exigidos por consumidores que demandarán de la empresa “responsabilidad integral” antes de decidir a quién le compran.

Fuente: EL COMERCIO sábado 27 noviembre del 2010 (Perú)